Estándar de seguridad

REVISADO ANTES
DE LEVANTAR PESO

La seguridad de las rutinas creadas con IA, publicada como estándar

La IA puede redactar el borrador de una rutina en minutos. La pregunta que importa es qué hay entre ese borrador y tu cliente. Nuestra respuesta son cinco capas, y esta página las documenta todas.

Por qué publicamos nuestro sistema de seguridad

Pídele una rutina a un chatbot genérico y obtendrás una respuesta plausible con un aviso legal al lado. Plausible no es seguro. Cuando un entrenador pone su nombre en un plan, ese plan tiene que haberse comprobado como se comprueba el software: con reglas, con código y con una revisión independiente que no participó en escribirlo.

Esta página es el estándar completo que aplicamos a cada plan de Forge AI. Está escrita para citarse: para los entrenadores que están comparando herramientas de IA, para la prensa que escribe sobre ellas y para otros proveedores que deciden qué construir. Para nosotros es el mínimo exigible, y como nosotros generamos rutinas con IA, nos lo aplicamos en público.

UN CUESTIONARIO ESTRUCTURADO, NO UN CHAT

Lesiones, patologías, alergias e intolerancias son campos propios que rellena el entrenador, no frases que el modelo quizá recuerde. El cuestionario recoge edad, medidas, hasta tres objetivos por orden de prioridad, experiencia de entrenamiento, nivel de actividad, material, duración de la sesión y la disponibilidad semanal exacta del cliente. Todas las capas posteriores leen el mismo registro estructurado, así que nada depende de que el modelo haya «captado» algo dentro de un párrafo.

GENERACIÓN QUE RESPETA LAS RESTRICCIONES

Las instrucciones con las que trabaja el modelo se construyen después de las restricciones. Las alergias se amplían a sus derivados antes de empezar a generar: una alergia al cacahuete descarta también la salsa satay y el aceite de cacahuete, una intolerancia al gluten descarta el cuscús y el seitán. Los patrones de movimiento contraindicados quedan fuera de las instrucciones por completo. En un plan vegano no se cuela el suero de leche, porque la restricción se aplica a nivel de ingrediente en lugar de dejarla a las intenciones del modelo.

VALIDACIÓN POR CÓDIGO

Cada fase del plan la comprueba el código, no la intuición. Alérgenos y dieta comprobados en cada ingrediente. Ejercicios contrastados con las lesiones y patologías declaradas. Respeto del horario: si el martes es día de descanso, sigue siéndolo. Rangos de series, repeticiones y descanso que tienen sentido fisiológico. Superseries que son superseries de verdad. Cuentas de macros que cuadran. Los planes que no pasan la validación se corrigen o se vuelven a generar antes de que ningún entrenador los vea.

UNA REVISIÓN DE SEGURIDAD CON IA INDEPENDIENTE

Una segunda pasada, ajena a la generación, lee el plan terminado junto al perfil del cliente y busca lo que las reglas no pueden ver. Es la capa del criterio, y se ha ganado su sitio: en las pruebas marcó un bloque de cardio continuo de siete minutos escrito para un cliente asmático, una semana de descarga cuya bajada de calorías suponía un riesgo de hipoglucemia en un cliente diabético, el press por encima de la cabeza y los levantamientos en apnea para un cliente con hipertensión, y cargas en flexión profunda de rodilla para un cliente con una lesión de rodilla.

EL ENTRENADOR

Si la revisión de seguridad encuentra algo que sigue en pie, el plan llega marcado como «pendiente de revisión», con notas concretas y en lenguaje claro que dicen qué se ha quitado y por qué. Un ejercicio contraindicado se elimina, nunca se cambia sin avisar: el hueco lo rellena el profesional, porque adivinar un sustituto es justo el fallo que este sistema existe para evitar. Todos los planes, marcados o no, los revisa el entrenador antes de que los vea un cliente. No es un trámite: es la última capa.

Lo que dicen las pruebas

Lo que la capa de revisión ha detectado de verdad

Los cuatro casos de arriba son reales y salen de rondas de validación con perfiles de cliente sencillos, complejos y deliberadamente difíciles. Los cuestionarios complejos, es decir, varias patologías, alergias y lesiones a la vez, producen de forma constante planes revisables con notas concretas en lugar de errores dichos con aplomo, y las comidas cumplen sus objetivos de calorías por construcción, porque las porciones se escalan aritméticamente. Publicamos las categorías, no los detalles internos, porque los detalles internos cambian y el listón no debería.

Lo que este sistema no hace

Límites honestos

No ve al cliente. Sin cámara, sin valoración del movimiento, sin control de la técnica. Todo lo que pasa en la sala sigue siendo del entrenador que está allí.

No diagnostica nada. Contrasta el plan con las patologías que ha declarado el entrenador y devuelve el criterio al profesional. Es una salvaguarda técnica, no un sanitario.

No detectará lo que nunca se le contó. Una lesión no declarada es invisible para todas las capas: por eso existe el cuestionario estructurado, la capa uno, y por eso la revisión del entrenador es la última línea, no la primera.

No quita la responsabilidad. El entrenador revisa cada plan y responde de él. Un plan marcado es el sistema funcionando, no un fallo del producto.

Preguntas sobre la seguridad de la IA

¿Es seguro para los clientes un plan de entrenamiento creado con IA?
Puede serlo, cuando la seguridad se construye en lugar de descargarse en un aviso legal. Forge AI, de NForge, pasa cada plan por cinco capas: un cuestionario estructurado, una generación que respeta las restricciones, una validación por código, una revisión de seguridad con IA independiente y la revisión del propio entrenador antes de que nada llegue a un cliente. Los planes que piden el criterio de un profesional llegan marcados con notas concretas, no disimulados.
¿Qué pasa cuando la IA se equivoca?
La validación caza la mayoría de los errores antes de que nadie vea el plan, y la revisión de seguridad independiente de Forge AI lee el resultado terminado junto al perfil del cliente en busca de lo que las reglas no ven. Cuando encuentra un conflicto, el ejercicio o el ingrediente se elimina y el plan se marca con una nota concreta. Nada contraindicado se sustituye jamás sin avisar, y es el entrenador quien decide qué ocupa ese hueco.
¿En qué se diferencia de pedirle una rutina a ChatGPT?
El sistema de seguridad de un chatbot es un aviso legal. El de Forge AI son cinco capas, entre ellas código que contrasta cada ingrediente y cada ejercicio con las restricciones declaradas del cliente y una pasada de revisión aparte que vuelve a leer el plan terminado. ChatGPT puede generar una buena rutina, pero no tiene ningún mecanismo que garantice que el séptimo ingrediente se contrastó con la alergia declarada.
¿La IA sabe qué patología tiene mi cliente?
Solo lo que el entrenador declara en el cuestionario. Las patologías son campos estructurados, se contrastan durante la generación y se vuelven a comprobar en la revisión independiente, y los planes que afectan a una patología llegan marcados para el criterio del entrenador. Forge AI no diagnostica, no deduce ni pide datos de salud a los clientes a espaldas del entrenador.
¿Quién responde si un cliente se lesiona siguiendo un plan generado con IA?
El entrenador, y hemos diseñado el sistema asumiéndolo con honestidad, no esquivándolo. Todos los planes de Forge AI son explícitamente un borrador que el entrenador revisa, edita y hace suyo; los planes marcados lo dicen con todas las letras, y la app le muestra al entrenador un aviso de revisión hasta que el plan está aprobado. El sistema deriva la decisión al profesional por diseño, porque ahí es donde está la responsabilidad.

EL ESTÁNDAR
EN LA PRÁCTICA

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Seguridad de la IA en rutinas: nuestro estándar | NForge